domingo, 2 de octubre de 2016

Por una actualización de las enseñanzas musicales

De acuerdo a los principios promulgados en las leyes de Educación, consideramos que el desarrollo de las enseñanzas vinculadas a las especialidades de Bajo y de Guitarra eléctrica en los conservatorios profesionales de música canarios no ha ido mucho más allá de lo establecido en la LOE y en el Decreto 364/2007 (que aprueba el Currículo de las Enseñanzas Profesionales de Música en Canarias) a pesar de la petición del profesorado de los conservatorios profesionales de Gran Canaria y de Tenerife con relación a la incorporación de la especialidad de batería moderna entre otras propuestas encaminadas a la adaptación curricular de estas dos nuevas especialidades instrumentales.

El presente artículo aporta nuevas ideas encaminadas a un posible desarrollo de las enseñanzas de la música moderna en los conservatorios profesionales.

Desde un enfoque pedagógico, Guy Maneveau, doctor en Letras, director de orquesta y profesor de enseñanza musical, plantea lo siguiente en su libro Música y Educación: “Emprender una reflexión profunda acerca de la pedagogía de la música, exige estudiar las interacciones de todos los medios que se dirigen a iniciar y formar” (Maneveau, 1993: 16). Sugiere preguntarse sobre el papel que juega la música en la vida de las personas, antes de plantearse cuestiones relativas a la pedagogía del hecho musical en sus distintos aspectos. Para Maneveau “la pedagogía debe extenderse a toda acción cultural y de difusión” porque la institución escolar ya no es el único vehículo de cultura y porque ésta ha sido mantenida por intelectuales y políticos que consideran lo artístico como algo al margen de lo serio e importante… En relación con la necesidad de un cambio en la enseñanza musical, Guy Maneveau se expresa así: "Nuestras estructuras musicales, educativas y culturales ¿pueden evolucionar suficientemente y transformarse lo que es preciso para cambiar todo lo que hace falta cambiar a fin de que los bloqueos principales puedan desaparecer? A veces hay que dudar de ello; por eso mismo habría que imaginar seguramente, mecanismos nuevos que no dependan de rodajes demasiado agarrotados y enmohecidos" (Maneveau, 1993: 287).

Lamentablemente, las músicas actuales derivadas del jazz no cuentan con todo el prestigio y el respeto institucional que merecen. Es una situación que se ve agravada por las posturas elitistas (y también por las radicalmente enfrentadas al academicismo conservador). Con respecto a esta problemática David Ake (2006) escribe lo siguiente: “Al demostrar que ciertos solos de jazz o ciertas composiciones funcionaban igual que la música clásica, los profesores de los departamentos de música podían estar seguros de que aún estaban enseñando a sus alumnos música seria” (Ake, 2006: 74). El autor del artículo opina que este tipo de afirmaciones ayuda a elevar el status del jazz entre docentes, aunque también dejan a un lado parte importante del jazz. La baja consideración del jazz y la música moderna entre el profesorado formado en la tradición clásica y la convicción de que esta música no puede estudiarse en los conservatorios pueden ser factores con una importante influencia negativa para el desarrollo de unas enseñanzas cuyo objeto es la formación de músicos profesionales. Se pretende afianzar la idea de la necesaria aceptación de la música de nuestro tiempo, la música de calidad que se crea en la actualidad, algo que no estaría reñido con el necesario estudio de otras músicas del pasado si se pretende interpretarlas adecuadamente.

Es enorme la reserva de conocimientos que ofrece la tradición clásica y es comprensible un cierto escepticismo del profesorado, de formación clásica o tradicional, con la entrada de la enseñanza del jazz en los conservatorios por diversos motivos relacionados con: los contenidos de la denominada pedagogía de jazz aplicada a esta enseñanza; el entorno “comercial” en que opera la educación del jazz, y la fuerte influencia de aspectos socioculturales y económicos en los que se ha desarrollado la actividad artística y profesional vinculada al jazz.

Algunos estudiantes de música de conservatorio se han mostrado gratamente sorprendidos al descubrir nuevos discursos sobre música; se motivan, se identifican con estos y les permiten fundamentar nuevos criterios artísticos. Destacamos, en este sentido, un texto de Rosa Díaz Mayo con relación a la importancia del conocimiento musical en una amplia variedad de discursos: "Si queremos generar o desarrollar seres individuales, con capacidades autónomas e independientes para formar sus identidades personales —que a su vez contribuirán a la identidad colectiva—, habría que dar a conocer diferentes discursos existentes sobre la música, forjar un individuo capaz de, discernir entre los diferentes discursos, reconocer la pluralidad existente e identificarse con el más propicio a su ideal; o crear su propio discurso" (Díaz Mayo, 2007: 21).

Para el músico actual existe la posibilidad de una libre elección de su perfil musical siempre que sea consciente de la existencia de la creación musical, de sus diversos sistemas, técnicas y sonidos de todas las épocas. Nikolaus Harnoncourt, intérprete, director y una de las voces más influyentes del pensamiento musical de nuestro tiempo —aunque no directamente relacionado con la música de jazz— opina lo siguiente en este sentido:

 Yo veo nuestra situación así: hoy en día tenemos, por primera vez en la historia occidental, la creación musical de muchos siglos a nuestra disposición, conocemos los diversos sistemas tonales y las premisas para la interpretación práctica, así como el sonido de los diferentes instrumentos de aquellas épocas. Para el intérprete de hoy existe, pues, la posibilidad de una libre elección de los medios más adecuados siempre y cuando sea consciente de su existencia. (Harnoncourt, 2006: 144).


Un enfoque elitista de la enseñanza musical, que no considere la diversidad, daría como resultado músicos incompletos y menos capacitados para desenvolverse, con más posibilidades, en el ámbito profesional artístico.

Desde nuestro punto de vista, la enseñanza de la música moderna (o músicas actuales) no debe estar acotada exclusivamente a la producción musical, los elementos, códigos y valores de un determinado período histórico “moderno” o relativamente reciente (directamente relacionado con la música afroamericana). Esta idea está afianzada en nuestra experiencia en la música orquestal y de cámara, en la formación de la técnica instrumental tradicional y las consiguientes indicaciones del profesorado para una adecuada interpretación recibida en los conservatorios; también, en la experiencia profesional en un campo amplio de posibilidades relacionadas con la música desarrollada principalmente en Canarias (y en las competencias requeridas como músico profesional en una variedad de entornos y estilos), así como en el hecho de que nuestros referentes musicales se han formado en la tradición clásica aunque desarrollen (o hayan desarrollado en algún momento) una actividad musical vinculada principalmente a influencias encuadradas en corrientes jazzísticas. Sin embargo, un argumento a favor de la “pedagogía del jazz”, tal como reconoce Paul Rinzler (California Polytechnic State University) es que el músico debe ser capaz de “hablar” ese lenguaje común antes de pasar a las variaciones y a otros aspectos más amplios del jazz (Nicholson, 2005: 100). Así aparece citado por Nicholson en su libro Is Jazz Dead?: “That language is the core of the American jazz pedagogy. The argument for a narrow jazz pedagogy is that one should be able to speak this common language before moving on to variations of it and the wider aspects of jazz.” (Ibid., p. 100).

Pero es importante señalar otra perspectiva relacionada con un desarrollo de habilidades que permitan al futuro profesional adaptarse a cualquier campo musical. Así expresa esta idea Silvia Martínez García en un artículo publicado, en 2007, en la revista Eufonía (La música moderna en la enseñanza superior de los conservatorios: el caso de la ESMUC. Revista Eufonía, nº 40, 2007, pp. 69-86):

Un profesor que imparte música moderna deberá enseñar a tocar estilos y géneros muy diversos –rock, soul, drum & bass, latin, techno, funk, pop, nuevo flamenco, etc.-, pero sobre todo deberá contribuir a desarrollar habilidades en los estudiantes que permitan al futuro profesional adaptarse a cualquier campo musical en el que deba moverse.

Es conveniente tener en cuenta este punto de vista si lo que se pretende es una capacitación profesional en un amplio campo de posibilidades. Para un músico que desarrolle su labor profesional en la Comunidad Canaria, que no esté contratado en alguna de las dos principales orquestas canarias de tipo sinfónico o en alguna de las bandas profesionales de música de gestión pública —con el consiguiente salario por prestación de servicios—, las posibilidades de trabajo vinculado a la música pueden ser muy variadas en estilos y entornos. Una parte importante de las posibilidades profesionales —sin incluir de momento la docencia— estarían vinculadas a músicas para las que se requiere un amplio conocimiento de diversos estilos musicales, de armonía moderna y sus cifrados y —en variadas circunstancias— de la improvisación y del repertorio jazzístico, sin dejar de ser estos conocimientos tan importantes como la competencia técnico instrumental, la instrucción teórica (con relación a los códigos representados por la grafía) y la experiencia en agrupaciones que permita una pertinente deducción de las indicaciones de un director musical y una adecuada integración en el grupo.

En realidad, no consideramos conveniente hacer una separación radical entre “música moderna” y “música clásica” en el ámbito de las Enseñanzas Profesionales; pero, sí creemos necesaria una actualización, en términos generales, de las enseñanzas de música impartidas en los conservatorios profesionales de Canarias así como el diseño de nuevos perfiles, al menos mediante asignaturas optativas —pues son más sencillas de establecer en términos administrativos—, que desarrollen contenidos con la finalidad de actualizar o ampliar la formación en el campo de aquellos contenidos vinculados a las músicas más actuales, incluidas las llamadas músicas populares. Este punto de vista se justifica en la finalidad de garantizar la preparación del alumnado, en distintos estilos y códigos, para una oferta laboral amplia a la que podrán enfrentarse como profesionales y para la adecuada orientación hacia los estudios superiores de música. En este sentido, el currículo actual de las enseñanzas profesionales de música contempla, en los dos últimos cursos, itinerarios específicos constituidos por asignaturas optativas que configuran perfiles diversos. Creemos que en la definición de estos perfiles, y la adecuación de asignaturas optativas a estos, existe un campo fértil para una actualización de las enseñanzas profesionales de música.


© por Carlos Mompeó, 2016. Contacto: E-mail: mompy@musicoscanarios.es



Ake, D. (2006). Aprender Jazz, Enseñar Jazz. Quodlibet, Núm. 35, pp. 63-79.
Díaz Mayo, R. M. (2007). La Formación Musical en el Grado Medio de Conservatorio. Un Análisis a Través de la Percepción de Estudiantes y Profesionales de la Comunidad de Madrid. (Tesina de Máster en Gestión Cultural, Universidad Complutense de Madrid).
Harnoncourt, N. (2006). La música como discurso sonoro. Barcelona: Acantilado.
           Maneveau, G. (1993). Música y Educación, Ensayo de análisis fenomenológico de la música y de los fundamentos de su pedagogía. Madrid: Libros de Música Rialp.
         Martínez García, S. (2007). La música moderna en la enseñanza superior de los conservatorios: el caso de la ESMUC. Eufonía, Núm. 40, pp. 79-86.
         Nicholson, S. (2005). Is jazz dead? (or has it moved to a new address). New York: Taylor & Francis Group.